lunes, 17 de diciembre de 2012

Una Semana en Benesuelo (Cuento)


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EL MUNDO DESPUÉS DE LA TERCERA GUERRA




UNA SEMANA EN
BENESUELO
(CUENTO)



CÉSAR E. VALDIVIESO P.


    Primera Edición, 2006




    C    César E. Valdivieso P. – 2006



    Todos los derechos reservados




   Depósito Legal: lf  05420068003367




  Impreso en San Felipe, Estado Yaracuy, Venezuela





Muy especialmente
Para tus hijos y nietos



“Durante mi vida (solo ochenta años) la población humana se triplicó, pasando de 1700 millones en 1910 a los actuales 5400 millones. Si no se hace algo drástico, en el año 2070 volverá a triplicarse…”
“Sobrevivir como ratas no es lo que deseamos para nuestros hijos y nietos…”
“La única medicina es la utopía.” (1)
“Utopía es la necesidad de superar y romper las barreras de lo establecido.” (2)





(1) Extractos del discurso pronunciado por Jacques-Ives Cousteau (1910-1997) el 6 de junio de 1992 en Río de Janeiro, con motivo de celebrarse el Día Mundial del Ambiente.
(2) Palabras de Federico Mayor citadas por Jacques Cousteau en el discurso arriba mencionado



     Desperté, sorprendido, en cama ajena. El rústico y amplio dormitorio me resultaba totalmente desconocido. El techo de machihembrado en declive permitía adivinar un diseño estructural de una sola planta. Al levantarme y atisbar por entre las cortinas de la ventana observé un jardín frontal, de césped perfectamente podado, flanqueado por una pareja de árboles frondosos. Era igual al de los hogares vecinos. La calle, de losas de concreto impecable y aceras del mismo material, estaba bordeada, al otro lado, por una valla doble de tejido metálico en cuyo centro descansaban los rieles de un ferrocarril.  Más allá del cercado, frente a su propio sendero pavimentado, se alineaba otro grupo de viviendas, todas de un hermoso estilo campestre.
     A mano izquierda, tres residencias adelante, la calzada terminaba abruptamente, cortada por la misma barrera protectora  del tren, la cual formaba un ángulo recto en ese punto, dirigiéndose al norte, y perfilando los límites de la cuadra. En la manzana de domicilios ubicados enfrente, la cerca realizaba un giro igual, pero en dirección sur.
     Allende este obstáculo, se extendía un aparentemente interminable pastizal salpicado de araguaneyes en flor, sobre el cual se asentaba, dividiéndolo en dos, el terraplén de la vía férrea, cuya visión se perdía en el horizonte.
     Hermoso panorama; pero hasta donde tengo conocimiento, ¡yo vivo en un apartamento en Caracas!
     No obstante la perplejidad que me embargaba, experimentaba un inusual bienestar. Pronto descubrí la razón: la incertidumbre, inseparable compañera de mis vigilias y hasta de mis sueños como  miembro de la “civilización” del siglo XXI, parecía haberse esfumado por completo.
     Desde alguna habitación cercana llegaron unos sonidos. Los identifiqué, sin duda alguna, como las voces de mi esposa y mi hijo de diecisiete años.
     Pero no solo eso resultaba familiar. Yo sabía que era el momento de iniciar la rutina mañanera del lunes, antes de ir a trabajar. Soy profesor de inglés y debía estar antes de las ocho en el liceo del Centro de Bienes y Servicios.
                 ¿¡Centro de Bienes y Servicios!?
     Como si se hubiera corrido de repente el velo que inicialmente nublaba mi entendimiento, había tomado plena conciencia del ambiente y las circunstancias de ese momento.
     Todo aquello solo podía tratarse de un  sueño-concluí-; eso sí, uno tan agradable, que no vacilé  en  asumir a plenitud el rol de un habitante más de ese mundo, prometedor -así lo sentía-, de experiencias, por decir lo menos, interesantes.
     Cuando los tres estuvimos listos, pasamos a través de la puerta de la cocina comunicante con el garaje cerrado, donde abordamos nuestro pequeño automóvil eléctrico. Accioné el interruptor del encendido y el motor comenzó a marchar con un zumbido apenas perceptible. Abrí la puerta automática y salimos en retroceso hasta llegar a la calle.
     Resulta inevitable dirigir siempre una afectuosa mirada a la casa, antes de partir a realizar las actividades del día. Nos encanta su diseño: entre la madera, la piedra, el barro y el concreto, optamos por  los ladrillos de adobe, el piso de terracota pulida y las tejas color ocre.
     En Benesuelo, así se llama mi país, todas las edificaciones tienen acabado de obra limpia.
     Justo antes de enfilar hacia nuestro destino, con el auto todavía atravesado en medio de la vía, vimos, a mano derecha, sobre el pastizal, y bajo la curiosa mirada de un puñado de vacas, a un enorme toro golpeando el suelo alternativamente con sus patas delanteras, levantando con ello una  considerable cantidad de polvo.
     La vista de los campos cultivados y el ganado paciendo, ciertamente reconforta el espíritu; quizás porque nos recuerda que, por lo menos en el presente, tenemos aseguradas las tres comidas del día y las parrilladas del fin de semana.
     Aquí las tierras agrícolas son de propiedad colectiva. Personal especializado las trabaja y recibe por ello una contraprestación económica de acuerdo a sus funciones. Los productos del campo son procesados industrialmente o enviados frescos al consumidor. Todo se vende en  el centro comercial de cada Centro de Bienes y Servicios, en un ambiente de lujo y confort.
     Vale decir que el concepto de propiedad territorial colectiva se extiende a minas, áreas insulares, acuáticas y parques nacionales, lo cual incluye el libre acceso de todos los ciudadanos, previa consideración de las medidas de seguridad pertinentes.
     Cuando habíamos recorrido la mitad del camino, como todos los días, a la misma hora, pasó raudo en dirección contraria, con destino a otras ciudades, el ferrocarril electromagnético, levitando sobre los rieles con su carga de viajeros, vehículos y productos. Algo tan grande, avanzando a tal velocidad y prácticamente sin producir más ruido que el del viento rompiendo contra su  fuselaje, siempre resulta sobrecogedor.
     En aproximadamente cinco minutos arribamos a nuestro destino. El Centro de Bienes y Servicios constituye literalmente el núcleo alrededor del cual se ubica, lo más simétricamente posible, la populosa zona residencial. Las amplias y sombreadas aceras y áreas verdes, así como el agradable murmullo  producido por  motos, autos y buses eléctricos además de las bicicletas y las charlas callejeras, hacen de esta zona metropolitana un lugar verdaderamente acogedor para pasar el día trabajando, estudiando o simplemente paseando. Todos sus edificios cumplen una función comunitaria y han sido diseñados de manera que sea posible agregarles o restarles pisos conforme a las necesidades de uso.
     En Benesuelo, además de los centros urbanos, existen zonas industriales y villas universitarias estratégicamente ubicadas, de manera que puedan atender al mayor número posible de ciudades.
     Antonio, nuestro hijo, recién finalizó -con una asignatura pendiente- el primer semestre de ingeniería eléctrica en la  Universidad Nueva Pradera  y se encuentra disfrutando de  sus vacaciones. Luego de dejarlo en el centro comercial donde pasaría el día con sus amigos universitarios en el área recreativa, mi esposa y yo nos dirigimos al liceo donde ambos impartimos la misma asignatura.
     A las seis de la tarde, al salir del trabajo, nos fuimos directamente a casa. Antonio llegaría más tarde en autobús. Después de cenar escuchando el canal de música clásica de la emisora local de radio, nos dispusimos a ver en la televisión el irreverente y por ello interesantísimo programa de cámara indiscreta de los lunes, en el cual los ciudadanos comunes desprevenidos y uno que otro funcionario público renombrado se ven frecuentemente en aprietos.
     En Benesuelo todas las ciudades poseen una emisora de radio y una de televisión. Ellas transmiten en diferentes frecuencias ofreciendo diversos canales según las preferencias mostradas por la mayoría de los ciudadanos.
     Aunque no ejercemos una gran influencia sobre las imágenes, sonidos y textos presentes en Internet, salvo los filtros tradicionales, los ciudadanos sí tenemos un poder de decisión total respecto a los contenidos de los medios de comunicación radioeléctricos.
      Aparte de la posibilidad de emitir su opinión  en relación a la radio y la televisión  mediante el acostumbrado correo electrónico, todo benesuelano mayor de dieciocho años puede, mediante una clave numérica secreta, consignar, vía Internet, un voto positivo o negativo respecto al tipo de programación ofrecida, a la orientación de la misma y al desempeño del personal que labora en las emisoras, incluyendo directivos, locutores, reporteros y técnicos.
          De hecho, los benesuelanos votamos por todo. Cada funcionario, oficina y empresa del sistema de bienes y servicios tiene asignada una página  de Internet, donde los ciudadanos estamos facultados para efectuar la evaluación de su actividad.
     Al abrir la correspondiente página, el interesado accede a la sección “valoración de desempeño”. Allí puede observar un sencillo gráfico de barras compuesto por dos columnas: una azul y otra roja. La azul representa las valoraciones positivas, y la roja las negativas.
      Las valoraciones positivas cumplen inicialmente la función de servir de estímulo para el funcionario o dependencia objeto de evaluación. Posteriormente serán consideradas en el otorgamiento de reconocimientos honorarios o económicos.
     Por el contrario, las valoraciones negativas deben ser motivo de preocupación: si un sesenta por ciento o más de  los ciudadanos autorizados para sufragar otorga un voto negativo a cualquier servidor público, el funcionario queda automáticamente suspendido mientras expone sus alegatos de defensa. Luego de ello, la sanción podrá ser reconsiderada por sus compatriotas o ratificada.
     Al tratarse de una dependencia o institución la que obtiene ese porcentaje en contra, procede su inmediata intervención y posterior reorganización, la cual debe contar con el aval de los ciudadanos, previo asesoramiento por parte de expertos.
     La asignación de cargos públicos o las nuevas políticas del sistema de bienes y servicios son sometidas a la aprobación de los *venezolanos.
     Cuando un organismo oficial expone determinado asunto a la consideración del elector, el mismo es decidido con la mayoría simple de votos de quienes participen en el sufragio, independientemente del número de votantes registrados. Debido a esta circunstancia, en mi casa siempre estamos  pendientes de las consultas oficiales.
     En caso de que sea un ciudadano particular quien someta un tópico al análisis de sus paisanos, éste solo puede ser resuelto favorablemente con el sesenta por ciento o más de los votos de los inscritos en el padrón electoral.
     Todos los temas son susceptibles de conducir a un escrutinio. Basta con la introducción oficial o particular de un planteamiento cualquiera en la página de propuestas locales o nacionales, y de lograr el porcentaje requerido de votos, inmediatamente  se convierte en norma.
     Aunque se trata de una forma extrema de democracia, el procedimiento se ha perfeccionado con la práctica. Por lo general se impone el sentido común, y las sugerencias atentatorias contra alguno de los derechos humanos fundamentales son usualmente ignoradas.
     Debo manifestar sentirme muy orgulloso de nuestro sistema de votación. Sin el ánimo de menoscabar la reputación de persona alguna, pero sí con la intención de ilustrar el procedimiento utilizado para sufragar, voy a dar un ejemplo  tomado de mi propia experiencia.
     La emisora local de televisión, en su canal informativo, transmite un programa de opinión muy interesante y de excelente factura en materia de producción. Sin embargo, el moderador, quien interactúa  con el público mediante llamadas telefónicas, frecuentemente es demasiado rudo con sus interlocutores. Un día, cuando consideré superado mi límite de tolerancia, abrí la página de Internet correspondiente al profesional en cuestión. Al observar la barra de votos negativos evidencié un índice desaprobatorio nada despreciable del catorce por ciento en contra del periodista. Ingresé mi clave e introduje el voto negativo. De inmediato la barra roja experimentó una elevación apenas perceptible.
     Lo más impresionante de este sistema es que el cuerpo visible de ambas barras está construido con las **claves secretas miniaturizadas, coloreadas de azul o de rojo según el caso y colocadas una sobre la otra en orden numérico ascendente. Para comprobar el registro de su voto, el interesado aplica el zoom a la barra correspondiente y ubica allí su clave secreta.
     En  el caso de la valoración de desempeño de un funcionario o institución, es posible introducir y retirar el voto cuantas veces  se desee, en tanto no se alcance el índice mínimo  conducente a la suspensión o intervención.
     En cuanto a los asuntos sometidos oficialmente a consulta popular, como los referendums, aunque se puede visualizar con el zoom el voto emitido, la sustracción del mismo no es admitida.
     El programa informático electoral permite razonar cada uno de los votos de manera que quien así lo desee, conozca los argumentos esgrimidos por un ciudadano para seleccionar determinada opción.
     El Día Anual para el Cambio de Clave constituye todo un suceso. Aunque no es obligatorio sustituir la clave actual, la mayoría prefiere hacerlo por motivos de seguridad.
     Todas las claves deben poseer el mismo número de dígitos. Quien quiera el número 1, por ejemplo, necesita anteponer a éste varios ceros.
     Exactamente a las seis  de la  mañana del domingo pautado, se abre el sistema y comienza la rebatiña -no consigo otra forma de llamar a ese pandemonium cibernético- . De inmediato, los ciudadanos introducen su clave actual y proceden a reemplazarla por la nueva. Algunos afortunados logran la asignación de las cifras escogidas por ellos como opción principal; otros, se ven forzados a  intentar un número tras otro hasta que su operación es aceptada.
     En los hogares donde existe una sola computadora, resulta divertido observar a los jóvenes esperar impacientes la culminación del proceso por parte de sus padres, a fin de tomar ellos su lugar frente al aparato.


       Amanece el día martes. Con sumo agrado me percato de que todavía estoy en Benesuelo. La jornada transcurre sin novedad, exceptuando la partida de Antonio y su grupo de amigos, en un viaje de varias jornadas hacia una cordillera ubicada en el occidente del país.
     Luego de despedir a nuestro hijo, quien partió en el tren de las seis y treinta de la tarde, nos dirigimos al centro comercial a efectuar algunas compras. En realidad, el objetivo principal de esa parada era el de buscar la computadora que Antonio nos había solicitado meses atrás, con la cual queríamos sorprenderlo a su regreso.
     En Benesuelo, con excepción de las provisiones de consumo diario y masivo, los bienes, todos marca Norbén, son adquiridos por encargo y prepagados. Luego del lapso de espera reglamentario, el consumidor pasa por el centro comercial a retirar su pedido.
     El vestuario y otros accesorios personales, pueden ser comprados según catálogo, o, si así se desea, mandados a confeccionar con un particular.
     Junto con las empresas prestadoras de servicios públicos, las industrias benesuelanas de producción masiva también son, al igual que el territorio, de propiedad colectiva. En un contexto de  tecnología de punta y máxima automatización, ellas solo fabrican bienes en la medida en que los mismos son demandados por los ciudadanos.
     La gerencia y la mano de obra empresariales, están constituidas por funcionarios asalariados.
     La calidad  de los productos elaborados y el funcionamiento en general del sistema de bienes y servicios son  evaluados continuamente por los benesuelanos mediante el sistema de votación en línea.
     En Benesuelo, la  totalidad de las operaciones económicas, llámense compra, venta, donaciones, préstamos,bonificaciones, pago de servicios o cancelación de salarios, se realizan  exclusivamente de forma electrónica y son registradas, por motivos de seguridad, con todo detalle.
     No todos los benesuelanos ejercemos cargos públicos asalariados. Son diversas las actividades productivas factibles de realización por cuenta propia.
     Existen quienes obtienen ingresos prestando servicios personales como albañiles, electricistas, plomeros, jardineros, costureros, guías turísticos, choferes, peluqueros, masajistas, administradores de páginas de Internet y otros.
     Los inventores ofrecen al público sus ideas en la Web y hacen efectivas las ganancias correspondientes una vez que el producto sea solicitado y  prepagado por al menos el diez por ciento de  los consumidores-votantes del país y fabricado y despachado por el sistema de bienes y servicios.
     Los escritores, músicos, cineastas, fotógrafos y afines, publicitan sus creaciones en Internet y reciben dividendos en la medida en que el producto es solicitado por los ciudadanos y manufacturado por el sistema de bienes y servicios o bajado directamente del ciberespacio.
     Los bailarines, magos, empresarios circenses y similares, viven de las presentaciones personales realizadas en los centros culturales de las ciudades.
     La labor artesanal también es fuente de sustento, y encontramos en esta actividad a pintores, escultores, talladores, tejedores, ceramistas, horticultores y criadores caseros, así como pescadores.
     Históricamente, la colectivización de la actividad agrícola, industrial y de servicios a gran escala, surgió como consecuencia de los dramáticos acontecimientos que casi borraron a la humanidad de la faz de la tierra.
     Durante milenios, la sociedad mundial, y en especial la denominada cultura occidental, había estado desarrollando un sistema económico basado en la libertad individual para extraer y procesar las materias primas de la naturaleza, con el fin de ofrecerlas a los ciudadanos mediante el procedimiento de la venta. El incentivo principal en esta actividad, era el lucro personal.
     Algunos países alcanzaron dentro de este esquema un franco progreso, en el sentido material del término.
     La supervivencia del sistema requería de lo que se denominaba el crecimiento económico sostenido, teoría según la cual los negocios debían aumentar gradualmente en número y tamaño para incrementar progresivamente la riqueza de las naciones.
     Sin embargo, el adelanto y la multiplicación de las empresas implicaban la intervención y el deterioro cada vez mayor del medio ambiente, así como un incremento incesante de la  población mundial, considerada como masa consumidora y trabajadora.
     Con el tiempo, la aparente prosperidad se fue empañando con otras máculas comprometedoras.
     Las élites económicas, los verdaderos privilegiados del sistema en cuanto a nivel de vida se refiere, hábilmente buscaban incrementar sus riquezas  manipulando ideológicamente al resto de la población, en el sentido de bombardearla con publicidad según la cual, la máxima felicidad estribaba en comprar los productos por ellos elaborados. Además, a raíz de la pugna librada entre las empresas para aumentar sus ventas, éstas imponían a sus trabajadores una idea de competitividad según la cual debían estar dispuestos a sacrificar noches, fines de semana, familia y hasta salud física y mental, en aras de la productividad.
     Los patronos se constituyeron en seres todopoderosos de cuya simple voluntad, dependía el que un individuo pudiera ganarse el sustento o dejara de hacerlo.
     La libertad de circulación  se veía seriamente restringida al estar prohibido el paso a través de millones de hectáreas de propiedad privada.
     A manera de farsa, algunas naciones ricas defendían a capa y espada la democracia y la libertad de otros países, pero solo cuando había algún interés económico de por medio. Otros grupos humanos, víctimas de atroces violaciones a los derechos más elementales, eran ignorados por el hecho de ser pobres.
     La salud y la vida llegaron a tener el precio fijado por las empresas farmacéuticas y los centros de salud privados.
     Por si fuera poco, el afán de obtener dinero a todo trance, así como la facilidad con la cual éste podía cambiar de manos, elevó los índices delictivos a niveles intolerables en algunas sociedades.
     En un punto determinado de la historia, como despertando simultáneamente de un largo sueño, impulsadas por la retórica incansable y vehemente de connotados defensores de los derechos humanos, las multitudes comenzaron a abrir los ojos y se encontraron frente a un sistema insuficientemente solidario, diseñado para el disfrute de unos pocos, y extremadamente peligroso para la seguridad personal.
         Se originó un intenso debate a nivel mundial.
     En ese mismo momento, aportando la gota que derramó el vaso, la naturaleza entró en crisis: un verano extraordinariamente intenso, un accidente nuclear costero y una epidemia de gripe aviar contribuyeron a ello. Las cantidades disponibles de agua dulce, vida marina, productos del campo y tierras cultivables disminuyeron hasta un punto crítico.
     Muchedumbres exaltadas comenzaron a manifestar en todo el orbe su angustia ante el sufrimiento causado por la sed, el hambre, las enfermedades y la pobreza en general.
     Conocidas figuras del deporte y el espectáculo hicieron un llamado desesperado a los dirigentes de las grandes potencias.
      Renombrados intelectuales culparon de la situación reinante a un estado de cosas injusto, no solo depredador del ecosistema, sino también indiferente ante el contraste de la opulencia minoritaria frente a la miseria colectiva.
      Lideres religiosos proclamaban un castigo divino.
      La turbidez de las aguas alcanzó el punto exacto para que se desplazara por ellas con inusitada libertad un grupo humano relativamente pequeño pero especialmente peligroso: el radicalismo fanático y violento. Había llegado la hora de hacer realidad su sueño, durante tantos años acariciado, de  poner fin de una vez por todas al orden mundial establecido.
                          Y lo hicieron a su manera.
     Una serie de atentados terroristas efectuados en una parte del mundo con armas convencionales distrajo la atención del otro lado del planeta, donde lograron introducir y detonar un pequeño dispositivo nuclear.
     El efecto fue inmediato y demoledor: las potencias directamente afectadas lanzaron una  contraofensiva  fulminante con armas atómicas contra la nación responsable, según ellos, del ataque. Otras potencias, adversarias tradicionales de las primeras, se sintieron amenazadas y entraron en el conflicto; primero, mediante una serie de fuertes advertencias y poco tiempo después, en forma directa, cuando los extremistas, hábiles en los asuntos de la guerra, hicieron  estallar un nuevo artefacto nuclear, presuntamente proveniente de aquellos inicialmente agredidos. La guerra mundial, ya declarada, no alcanzó a durar un mes.
     La pérdida de cientos de millones de vidas humanas, junto con la enorme destrucción de la infraestructura mundial, causó un impacto emocional devastador  en los sobrevivientes de la conflagración.
     Quienes hasta entonces habían ocupado posiciones de liderazgo político y preservaron  su integridad física, no se atrevieron a dar la cara porque sus viejos argumentos de toda la vida ya no funcionarían. Ellos lo sabían. Y era lo único que tenían.
     Con renovada fuerza comenzaron a alzarse de nuevo aquellas voces que siempre habían advertido del mal camino por el cual marchaba el mundo.
     Y sacaron a la luz propuestas y proyectos antes tachados de utópicos o absurdos.
     La dignidad humana, así como la protección del hábitat, adquirieron una inusitada vigencia.
     Con la activa participación de profesionales  de todas las nacionalidades se comenzó a establecer una red mundial de comunicación y en pocos años se dio forma, por primera vez en la historia, a una propuesta de vida de carácter global.
     “A partir de la presente fecha”, decía un párrafo del manifiesto firmado por representantes de todas las naciones, “los recursos naturales del planeta tierra estarán al servicio de la humanidad entera, y en consecuencia, aquellos susceptibles de traslado serán repartidos equitativamente entre los países formalmente constituidos. Asimismo, se  promoverá el libre intercambio de conocimientos de manera que los beneficios derivados del desarrollo de la ciencia y la tecnología puedan llegar en la misma proporción a todos los habitantes del mundo”.
     De esta manera surgió la Sociedad Bienestarista Mundial.

       Con la nueva computadora ya ubicada  en el cuarto de Antonio, y luego de cenar, nos instalamos en nuestro dormitorio a ver el canal informativo, el cual estaba brindando una gran cobertura a los preparativos para el lanzamiento de la nave espacial transportadora de un satélite cuyo propósito sería la detección de cuerpos celestes en vía de colisión con la tierra.
     Aunque cada nación de la Sociedad Bienestarista Mundial produce sus propios bienes y servicios, hay una actividad que por razones prácticas y económicas tiene como base de operaciones una sola localidad del planeta: la exploración y uso del espacio.
     Para tales fines fue creada la Agencia Espacial Internacional, cuyo personal es rigurosamente seleccionado entre aspirantes de todo el orbe. Ella importa o fabrica las piezas requeridas; ensambla las aeronaves, los satélites y otros dispositivos; entrena a su personal y efectúa los lanzamientos. Todo ello es llevado a cabo en la sede del organismo en un ambiente donde abundan las proporciones gigantescas, la tecnología de punta y los uniformes extraños y multicolores.
     En casa, ocasionalmente, comentamos cuanto nos gustaría realizar en vacaciones una visita a la institución y hacemos planes para ahorrar lo suficiente. Acto seguido, nos divertimos mucho imaginando cual será el gasto no previsto que ese año se llevará lo dispuesto para el viaje.



  Miércoles.
     Mientras nos dirigíamos al trabajo, pudimos distinguir en la lejanía, el chorro de humo proveniente de la turbina de un avión de pasajeros aparentemente orientado hacia la capital de la república.
     En Benesuelo, aparte de la electricidad, principal fuente de energía del parque automotor, el hidrógeno, el ***oxígeno, el gas metano, el alcohol,  el aceite vegetal  y otros combustibles provenientes de recursos renovables de bajo impacto ambiental, son utilizados para mover vehículos exigentes de una mayor potencia, como carros, motos, helicópteros, aviones, lanchas y tractores utilizados en labores de seguridad, transporte aéreo, agroindustria e infraestructura.
     En ese momento replicó mi celular. Era Antonio quien llamaba para informarnos que todo estaba bien. Su grupo ya se había instalado en el campamento turístico. El alojamiento era impecable, y la vista de los picos nevados, espectacular.
         ¡Se había inscrito en clases de parapente!
     Mi esposa dio un salto en el asiento, acompañado de una exclamación, y hasta nuestra llegada al liceo, el sistema de manos libres del automóvil sirvió de vehículo para un incesante intercambio a tres voces, de advertencias maternales, risas juveniles y un par de frases tranquilizadoras de mi parte, muy poco efectivas, por cierto.
     Esa tarde, al llegar a casa, corrimos a instalarnos frente al televisor pantalla gigante de la sala, a presenciar el despegue del cohete lanzado por la Agencia Espacial Internacional. Gracias al sistema de teatro casero, pudimos sentir, casi como si estuviéramos allí, la vibración de los potentes motores acelerando al máximo mientras elevaban la nave hacia un cielo azul totalmente despejado.



      El jueves fue un día muy ajetreado. A eso de la una de la madrugada nos llamaron del campamento para informarnos que la crecida de un río, ocasionada por lluvias torrenciales, había arrastrado aguas abajo a once jóvenes participantes de una excursión. Afortunadamente, gracias al uso por parte de ellos de los implementos de seguridad adecuados, no hubo víctimas fatales.
     Aunque el accidente había ocurrido a las cuatro de la tarde, se decidió esperar hasta encontrar a todos los muchachos antes de llamar a sus familiares, según nos informó el director del centro turístico. Antonio había sufrido excoriaciones y magulladuras en todo el cuerpo, pero, tal como lo aseguró el mismo, emocionado, se encontraba bien.
     Tomando nuevamente  el teléfono, el director confirmó la poca gravedad de las lesiones de Antonio y nos informó que todos los heridos iban a ser trasladados en breve al hospital más cercano, para un chequeo general de rutina. Eso sí, nos agradecía tramitar a primera hora de la mañana la obtención de una nueva tarjeta de identidad para Antonio, pues la suya se había extraviado durante el incidente.
     En Benesuelo los servicios de salud relacionados con hospitalización, cirugía, maternidad, emergencias y tratamientos de padecimientos oficialmente diagnosticados, son totalmente gratuitos, incluyendo medicamentos, instrumental, prótesis y otros elementos necesarios. Las consultas preventivas y los remedios no prescritos son ofrecidos a un costo asequible.
     Dentro del sistema nacional de salud está incluida la atención alimentaria y el refugio para aquellas personas que por cualquier motivo se encuentren en estado de necesidad.
     La tarjeta de identidad es el único documento portado por los benesuelanos. Consiste en un dispositivo de lectura electrónica contentivo de toda nuestra información personal y resulta indispensable para utilizar los servicios públicos, adquirir bienes  o realizar cualquier trámite que requiera de un desembolso de fondos. Como beneficio colateral -detestado por los jóvenes- el registro en tiempo real de todas las operaciones relacionadas con la tarjeta de identidad, permite a los padres saber con alguna certeza donde se encuentran sus hijos menores de edad. Ocasionalmente, cuando un niño o adolescente es objeto de alguna sanción disciplinaria por parte de sus representantes, éstos pueden girar instrucciones  vía celular o Internet a las diversas dependencias para bloquear el acceso del menor  a determinada dependencia o impedirle adquirir bienes.
     Por ser Antonio menor de edad, nos correspondía a su madre y a mí  realizar las diligencias para reponer el documento perdido.
     Luego de solicitar permiso en el trabajo, nos dirigimos a la oficina de identificación donde llenamos un informe y pagamos la tarifa correspondiente. De inmediato fue girada la orden a la dependencia homóloga de la zona donde se encontraba el campamento y allí se elaboró la nueva tarjeta a ser retirada más tarde por nuestro hijo.
     Llamamos a Antonio y le informamos de la situación. Él nos garantizó sentirse lo suficientemente bien como para quedarse hasta la mañana del sábado, cuando regresaría con el grupo que partió desde nuestra ciudad. Prometió no acercarse al área de parapentes.




      Viernes de reflexión.
     Hoy llegó a nuestros oídos el rumor: había en la página Web de propuestas nacionales un planteamiento tendente a la flexibilización de la política restrictiva de la libre empresa para la producción masiva de bienes y servicios. Al llegar a la casa en la tarde, entramos sin demora a Internet con el fin de verificar la información. Era cierto. La propuesta existía. Sin embargo, el índice aprobatorio no llegaba al uno por ciento. La historia de la tercera guerra mundial había dejado una marca muy profunda en la conciencia de los benesuelanos. Podíamos estar tranquilos por el momento. Además, de resultar victoriosa una votación a nivel nacional, el asunto debía ser llevado obligatoriamente a consulta internacional.
     Aparte del tema económico, los benesuelanos tenemos aun muchos asuntos pendientes: Dios, las drogas, el aborto, la eutanasia, el sistema penal, la clonación, el uso terapéutico de células madre, el matrimonio homosexual, el porte de armas y la educación de los niños, son algunos de los temas respecto a los cuales pareciera existir un permanente desacuerdo. Es cierto: a veces nos molestan mucho las posiciones asumidas por otros. Sin embargo, cuando advertimos ser poseedores del derecho indiscutible a pensar y expresarnos como nos venga en gana, casi agradecemos las discrepancias, cuya manifestación en voz alta o baja; de manera pausada o acalorada, nos recuerda nuestra condición de seres libres.



       El sábado nos levantamos a eso de las ocho y preparamos con toda calma un sustancioso desayuno con huevos, tocineta, mermelada, pan y jugo de naranja. Es un alivio poder romper con la apurada rutina del cafecito y la avena instantánea de los días laborables.
     Luego de ver una película, fuimos a pasear por el centro de la ciudad en el automóvil, antes de ir a la estación del ferrocarril donde llegaría Antonio en el tren de las doce.
     Su descenso del vagón nos dejó impactados. No es lo mismo escuchar el relato de un accidente, que observar a uno de los protagonistas mostrando en su cuerpo señales expresivas por sí solas: el contorno amoratado de los ojos, el rostro arañado y contuso, así como el brazo izquierdo en cabestrillo, nos hablaban de la magnitud del incidente del río. Sin embargo, la amplia sonrisa  dirigida hacia nosotros a manera de saludo, mostraba cuanto había disfrutado de su aventura.
     El grupo de jóvenes que continuó bajando al andén parecía, por los vendajes y yesos que exhibían, un montón de ruidosos actores provenientes de protagonizar una película de acción.
     Después de intercambiar entre ellos apretones de manos, palmadas, y comentarios jocosos, todos se reunieron con sus ansiosos padres.
     Ante la insistencia de Antonio, en lugar de ir directamente a casa, nos detendríamos  en el Paseo del Lago. Este es un hermoso malecón construido alrededor del lago artificial de la ciudad, adornado con numerosas mesas protegidas por sombrillas multicolores y circunvalado por un enorme jardín de grama bien recortada y áreas boscosas, donde es posible acampar, realizar un almuerzo campestre, jugar, o simplemente tender una hamaca para dormir la siesta.
      Como  no habíamos llevado preparado el almuerzo, compramos los alimentos en las máquinas expendedoras ubicadas en la llamada “caja de cristal”, edificación cuadrada, con paredes y techo de vidrio, equipada con aire acondicionado, en la cual estaban además los baños y los teléfonos públicos. El lugar estaba abarrotado. Casi todos los viajeros del tren se encontraban allí.  En un rincón del recinto se podían ver, bien acomodados y a la mano, el extintor de incendios y los utensilios de limpieza, prestos para ser utilizados por los usuarios en caso de necesidad.
     Salvo el personal de guardia indispensable, la gran mayoría de los benesuelanos tenemos libres las noches y los fines de semana. Las ventas de alimentos y otros bienes  se realizan durante estos períodos, mediante sistemas automatizados.
     Además de la consideración que se tiene hacia los trabajadores en cuanto a sus períodos de descanso, en Benesuelo priva el autoservicio como concepto.
     De lunes a viernes, en los comedores de las diversas dependencias, cada quien toma los alimentos de fuentes previamente surtidas.
     En la casi totalidad de los hogares, el propio grupo familiar realiza las tareas domésticas.
     Se considera una falta sancionable con multas o trabajos comunitarios, el arrojar desperdicios en las áreas verdes o en las zonas de uso colectivo en general. El personal de limpieza y mantenimiento solo tiene el deber de ocuparse de los desechos producidos por fenómenos naturales y de recoger la basura depositada en los contenedores destinados a tal fin.
     Posteriormente a la culminación de de una jornada bastante divertida, en la que algunos de los “sobrevivientes” realizaron a media tarde la dramatización de los hechos del río entre burlas y dobles sentidos, finalizamos el día con una amena reunión familiar en casa, la cual incluyó la preparación de pizzas y los relatos de Antonio sobre su odisea, con lujo de detalles. 



      Me despierta el sonido de la lluvia. Está cayendo un  aguacero de mediana intensidad. Observo el reloj digital. Indica las seis y diez de la mañana dominguera. Teníamos planeado salir a caminar, en parejas, con los vecinos  de al lado. En ese momento, ellos envían a mi celular un mensaje de texto saludando y comentando la suspensión de la caminata.
     Luego de desayunar,  mi esposa  decidió instalarse en la sala a terminar de pintar  una naturaleza muerta comenzada hacía varios meses, mientras escuchaba un disco de baladas.
     Yo colgué mi hamaca en el corredor del patio trasero y me entregué al placer de la lectura -¡con qué audacia se tocan los temas religiosos hoy en día!-, disfrutando a la vez del golpeteo de las gotas sobre el tejado y los árboles frutales.
      Antonio se despertó a las dos en punto. Ahora, en casa con sus padres, sí le dolían las heridas y contusiones, por lo que recibió su correspondiente dosis de consentimiento maternal antes de volver a la cama a ver televisión y charlar por teléfono.
     El atardecer llegó fresco, casi frío. Los detalles del paisaje resaltaban con toda claridad en la atmósfera lavada por la lluvia. Cerca de las cinco, realizamos la postergada caminata y al volver  a casa, disfrutamos con nuestros acompañantes de unas deliciosas hamburguesas.
     Antonio tenía por delante una semana más de vacaciones y no podíamos imaginar las próximas ocurrencias de él y su pandilla para ese lapso, aunque alguna sospecha rondaba nuestra mente. Días atrás yo había presenciado, como quien no quiere la cosa,  la animada conversación que ellos sostenían frente a la pantalla del ordenador de la sala, la cual  mostraba,  a todo color, una colección de fotos en las que un grupo de jóvenes ostentaban, repartidos por su anatomía, piercings de diversas  formas y tamaños.



     Antes de abrir los ojos ya lo sé: no estoy en Benesuelo. Literalmente  siento el estrés invadiendo mi cuerpo. Es lunes. Debo ir a trabajar. Me ha despertado el encendido automático del televisor usado como alarma, mientras compro un nuevo reloj de pulsera y otro celular. Ayer nos asaltaron dentro del vagón del metro durante un apagón, cuando volvíamos del cine. ¡Qué lío! Mi billetera y la cartera de mi esposa también desaparecieron. Dormí mal, pues me acosté pensando en las horas que ocuparé haciendo colas y atravesando la ciudad de un lado a otro con el fin de obtener los documentos robados: cédula de identidad, licencia de conducir, certificado médico, distintivo del liceo, tarjeta de débito, tarjeta de crédito, título de propiedad del vehículo, permiso para portar mi navaja suiza y pare usted de contar. Además se llevaron casi la mitad de mi quincena, recién retirada del cajero automático.
      El noticiero trae las buenas nuevas del día. No puedo evitar la ironía. Un nuevo secuestro, otro asalto a un blindado con saldo de muertos, el enésimo funcionario implicado en un caso de corrupción.
                                    
                                    ¡Benesuelo!
     Te recuerdo con dolorosa claridad. Quiero volver a ti. Mi mente se resiste a aceptar su  retorno a este mundo. Pero la realidad pesa y se impone. Comienzo a divagar.
                            Dinero, bendito dinero.
                               Poseerte es el lema.
     No importa el medio: hurto, robo, secuestro, sicariato, extorsión, narcotráfico, tráfico de influencias, desfalco a la nación.
                         Manipulación de la psique.
                                   Propaganda.
     Aniquilamiento de la vida del planeta solo por ambición.
          Unos pocos tienen mucho, tal vez demasiado.
Muchos, quizá demasiados, gozan de muy poco,          casi nada.
                              El mundo está tenso.
                                La paja está seca.
                                    Una chispa…

                 Ellos no tienen la culpa. Son pequeños.
                                 No han nacido.
                        El futuro avanza sin pausa.
                  Pero podemos moldearlo a su favor.

     Lavo mi rostro y logro espabilarme lo suficiente para atender la rutina. Me espera una larga jornada. O acaso no tanto. Ahora tengo un sueño. Voy tras él.

*Debía decir benesuelanos en lugar de venezolanos.
**Debía decir nombre de usuario en lugar de clave secreta.
***Con el tiempo aprendí que el oxígeno no es  combustible.
Nota del autor: Aunque hubiese podido corregir los errores que he detectado en el texto electrónico, preferí dejar el escrito tal y como está en los textos impresos. Por cierto, nuestra visión de algunos  de los conceptos contenidos en el cuento escrito en el año2006, puede haber cambiado para la fecha de la publicación de esta nota (23-10-2014).Gracias por tu comprensión.

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PERFIL DETALLADO DEL AUTOR

DATOS PERSONALES:

-Nombre completo: César Emilio Valdivieso París
-Cédula de Identidad: V- 7.312.763
-Fecha de nacimiento: 21 de agosto de 1960
-Lugar de nacimiento: Barquisimeto, Estado Lara, Venezuela
-Nacionalidad: Venezolano
-Correo electrónico: valdivieso2000@hotmail.com y benesuelo@gmail.com
-Páginas web: benesuelo.blogspot.com; venezuelafeliz.blogspot.com; elmundofelizdelfuturo.blogspot.com;  propuestadeciudadcircular.blogspot.com y proyectociudadsostenible.blogspot.com

-Dirección de trabajo antes del retiro: U.E. Yaracuy, Albarico,Estado Yaracuy Venezuela (MPPE).
-Tipo de sangre: O+


FORMACIÓN ACADÉMICA:

-Educación primaria: 
-Colegio Javier, Barquisimeto, Estado Lara, Venezuela (1965-1973).
-Educación secundaria: 
-Colegio “Fray Luis Amigó”, San Felipe, Estado Yaracuy, Venezuela (1973-1977).
-Liceo “Arístides Rojas” (nocturno). San Felipe, Estado Yaracuy, Venezuela (1979-1980).
-Cursos de idiomas:
-Inglés básico en el Instituto Westminster, Barquisimeto, Estado Lara, Venezuela (1978-1979)
-Inglés avanzado en el Instituto del Idioma Inglés (English Language Institute) de la Universidad del Sur de Mississippi ( University of Southern Mississippi), Hattiesburg, Mississippi, Estados Unidos de América (1980-1981)

-Educación superior: 
-Universidad de Carabobo, Facultad de Derecho. Valencia, estado Carabobo, Venezuela (1981-1983)
-Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Barquisimeto, Estado Lara, Venezuela (1984-1988)
-Título obtenido: Profesor de Lengua Extranjera, Mención Inglés.

EXPERIENCIA PROFESIONAL:
-Suplencia en la asignatura Inglés en el Colegio Fray Luis Amigó, San Felipe, Estado Yaracuy, Venezuela, (1989).
-Ejercicio de la docencia en la asignatura Inglés en el Colegio Universitario de Administración y Mercadeo (CUAM), San Felipe, Estado Yaracuy, Venezuela (1998-2005).
-Ejercicio de la docencia al servicio del Ministerio del Poder Popular para la Educación desde el año 1989. A partir del año 2014, en situación de retiro.

PUBLICACIONES:

-"Convocatoria"(ensayo). Edición propia, Barquisimeto, Estado Lara, Venezuela, 1987 (ejemplar disponible en la Sala Larense de la Biblioteca Pública Central Pío Tamayo).
-“Una Semana en Benesuelo"(cuento). Edición propia. San Felipe, Estado Yaracuy, Venezuela, 2007 (ejemplar disponible en la Sala Estadal de la Biblioteca Pública Félix Pífano).
-“Un modelo de sostenibilidad ambiental y social como base para el bienestar humano presente y futuro” Artículo publicado en la revista digital Global Education Magazine, el 22 de marzo de 2015. (http://www.globaleducationmagazine.com/modelo-de-sostenibilidad-ambiental-social-como-base-para-el-bienestar-humano-presente-futuro/)
-"Un Encuentro en Benesuelo o la Verdadera Dictadura del Proletariado" (cuento) 22 de agosto de 2016.
-“Salvemos al mundo: hagámoslo de nuevo”  Artículo-cometario publicado en la revista Turista Magazine el 25 de julio de 2017 (http://www.turistamagazine.com/v2/?p=30521)

DISTINCIONES:

-Primer lugar de la especialidad en un universo de 43 integrantes. ( UPEL 1988).
-Primer lugar de la promoción en un universo de 560 egresados. Índice Académico: 8.75 sobre 9. (UPEL 1988).
-Finalista por el Estado Yaracuy al "Premio Estímulo al Conocimiento". (Universidad Tecnológica del Centro y Venezuela Competitiva, 1996-1997).
-Primer lugar en el "Primer Concurso de Poesía Cuamense" (CUAM 2004)
-Condecoración "Día del Educador". (Cámara Municipal del Municipio San Felipe 2007).
-Condecoración "Samuel Robinson" (Zona Educativa y Secretaria de Educación Cultura y Deporte del Estado Yaracuy 2012)


AUTHOR'S DETAILED PROFILE


PERSONAL INFORMATION:

-Full name: Cesar Emilio Valdivieso Paris
-Identity Card: V-7312763
-Date of birth: August 21, 1960
-Birthplace: Barquisimeto, Lara, Venezuela
-Nationality: Venezuelan
-Email: valdivieso2000@hotmail.com and benesuelo@gmail.com
-Websites: benesuelo.blogspot.com; venezuelafeliz.blogspot.com; elmundofelizdelfuturo.blogspot.com;  propuestadeciudadcircular.blogspot.com; and proyectociudadsostenible.blogspot.com


-Address of work before retirement: U.E. Yaracuy, Albarico, Yaracuy Venezuela (MPPE).
-Blood Type: O +


ACADEMIC TRAINING:

-Primary education:
-"Javier" school, Barquisimeto, Lara, Venezuela (1965-1973).
-Secondary Education:
-"Fray Luis Amigó" school San Felipe, Yaracuy, Venezuela (1973-1977).
-"Aristides Rojas" high school (night). San Felipe, Yaracuy, Venezuela (1979-1980).
-Language courses:
-Basic English: Westminster Institute, Barquisimeto, Lara, Venezuela (1978-1979)
-Advanced English: English Language Institute,  University of Southern Mississippi, Hattiesburg, Mississippi, United States of America (1980-1981)
-Higher Education: University of Carabobo (UC), Faculty of Law. Valencia, Carabobo state, Venezuela (1981-1983)
-Libertador Pedagogical Experimental University (UPEL), Barquisimeto, Lara, Venezuela (1984-1988)
-Degree: Professor of Foreign Languages, majoring in English.

PROFESSIONAL EXPERIENCE:

- Substitution in the English subject: "Fray Luis Amigo" high school, San Felipe, Yaracuy, Venezuela (1989).
- Universitary College of Management and Marketing (CUAM), San Felipe, Yaracuy, Venezuela (1998-2005).
- Education Ministry:(1989-2014). Starting in 2014 ,in retirement.


PUBLICATIONS:

-"Convocation" (essay). own edition, Barquisimeto, Lara, Venezuela, 1987 (copy available at Larense Room  at Public Central Library Pío Tamayo).
-"A Week in Benesuelo" (story) own edition San Felipe, Yaracuy, Venezuela, 2007 (copy available at the State Room of the Public Library Felix Pifano)
-"A model of environmental and social sustainability as the basis for the present and future human well-being" article published in the online journal Global Education Magazine, on March 22, 2015. (http://www.globaleducationmagazine.com/modelo-de-sostenibilidad-ambiental-social-como-base-para-el-bienestar-humano-presente-futuro/)
-"A Meeting at Benesuelo or the Real Dictatorship of the Proletariat"(short story) August 22 2016
-"Let's save the world: let's do it again" Article-commentary published in the  Turista Magazine journal on July 25, 2017 (http://www.turistamagazine.com/v2/?p=30521)


HONORS:

-First place among all the graduating English students in an universe of 43 persons. (UPEL 1988).

-First place among all the graduating students in a universe of 560 persons. Academic Index: 8.75 out of 9. (UPEL 1988).


-Finalist representing the Yaracuy state in the "Incentive Award to Knowledge". (Center Technological University (UNITEC) and Competitive Venezuela, 1996-1997).
-First Place in the "First Poetry Cuamense Contest " (CUAM 2004)
-"Educator Day" honor. (City hall of  San Felipe Municipality 2007)
-"Samuel Robinson" honor. (Educational District and Secretary of Education, Culture and Sport,Yaracuy, Venezuela 2012)


1 comentario:

César Emilio Valdivieso París dijo...

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